La Escocesa es un espacio de creación, trabajo y convivencia compartida, donde confluyen prácticas artísticas diversas, vínculos comunitarios y relaciones que no están exentas de conflictos, tensiones o violencias. Cómo en cualquier espacio colectivo, estas situaciones no se producen de manera aislada, sino que están atravesadas por desigualdades estructurales vinculadas al género, el origen, la clase, la capacitación, la sexualidad u otros ejes de opresión.
Ante esta realidad, La Escocesa se dota de un documento desarrollado entre 2024 y 2025 en colaboración con la consultora Genera, se trata de ‘El protocolo para el abordaje de las agresiones, acosos, discriminaciones y conductas molestas reiteradas de cariz sexual o por motivos de género desde el análisis interseccional feminista y las metodologías de las justicias restaurativas’
Este protocolo nace con el objetivo de proporcionar herramientas políticas y metodológicas para abordar, desde una perspectiva transformadora, las violencias y conflictos que se pueden dar dentro de la comunidad. Por eso, parte de cuatro ejes conceptuales fundamentales:
El transfeminismo, como marco crítico ante la normatividad cisheterosexual y las violencias que se derivan.
El análisis estructural de la violencia, entendiéndola como un fenómeno vinculado a sistemas como el patriarcado, el racismo o el capitalismo.
La interseccionalidad, para entender cómo se cruzan diferentes ejes de opresión y privilegio en cada situación.
La crítica a la cultura del castigo, apostando por metodologías de responsabilización, reparación y transformación, en vez de la lógica punitiva.
El protocolo establece varios circuitos de actuación en función de la tipología de los hechos:
Violencias machistas (físicas, psicológicas, sexuales, económicas, digitales).
Situaciones de discriminación o conductas molestas que pueden afectar el acceso igualitario en el espacio.
Conflictos con asimetrías de género, que requieren herramientas de mediación y cura comunitaria.
El documento también incorpora criterios e indicadores para valorar el riesgo, la gravedad y el impacto de las situaciones, así como para orientar el tipo de acompañamiento y las posibles acciones restaurativas o institucionales. Es, por lo tanto, una herramienta práctica, el enfoque de la cual posiciona en el centro las personas afectadas, sin renunciar a analizar y acompañar las personas que causan el daño, desde una perspectiva de cambio y responsabilidad.
Adaptación del protocolo a otras formas de violencia
Es muy importante señalar que este protocolo no es un manual cerrado, sino una herramienta viva, que invita a ser habitada, revisada y adaptada colectivamente, para seguir construyendo espacios más justos, plurales y seguros desde la corresponsabilidad.
A partir del segundo semestre del 2025, La Escocesa inició un nuevo proceso para ampliar el alcance del protocolo a otras formas de violencias estructurales, especialmente las violencias racistas y capacitistas. Este encargo se ha confiado al artista residente Tau Luna. Durante esta fase se ha realizado una revisión en profundidad del protocolo existente, así como de investigaciones previas desarrolladas en La Escocesa en relación con el anticapacitismo, y de protocolos antirracistas y de buenas prácticas de otras instituciones y colectivos, tanto a escala local como internacional. Este trabajo ha permitido identificar la necesidad de un lenguaje accesible, definiciones claras de las violencias, medidas de prevención, mecanismos restaurativos y espacios educativos adaptados al contexto específico de La Escocesa.
Los análisis compartidos con la Comisión de Curas y otros colectivos han puesto de manifiesto que una ampliación del protocolo realizada de manera no colectiva desvirtuaría su sentido político y comunitario. Ante esto, se ha decidido reorientar el proceso y apostar por una construcción coral mediante la creación de una mesa de trabajo prevista para 2026, con la participación de colectivos y agentes culturales de Barcelona con experiencia en prácticas antirracistas y anticoloniales.